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Divisé la sombra de unos doscientos. Serios, estáticos y hasta mudos (desde esa distancia), sombras que de vez en vez se agachaban uno por vez sobre una gran roca circular al centro de ellos.
El cerdo más grande de todos se levanta en dos patas sobre un montículo de un material extraño, como granito. Se para sobre eso que era una suerte de pedestal con la palabra "afirmo" inscrita en ella. Y comienza: "No es todavía la hora de hablar sobre cosas con verdadera importancia. Cuando la estrella que está brillando roja sobre nosotros comience a avanzar hacia ese lado del bosque, diré la primera palabra." A lo que todos enmudecieron sólo por un minuto y luego comenzó el más fuerte barullo que yo hubiera oído hacer en el bosque. Alcón me queda mirando y me explica que los búhos y los cerdos tienen la capacidad de entrelazar entre ellos sonidos de manera que se forman palabras con sentido aunque estas jamás hayan sido dichas antes. (La verdad es que me empezaba a gustar demasiado andar con Alcón. Era realmente el mejor compañero que podía existir.) Entonces la estrella avanzó sinuosamente y se posó como una gran mariposa sobre ese lado del bosque y el cerdo dijo:
Podemos cambiar. Dos de los búhos que tenía sobre mí se escandalizaron un poco agitando las plumas y secreteándose algo como "pamplinas". El cerdo mayor se baja de ese pedestal y de nuevo comienza el barullo, más fuerte, increcendo, y yo me empiezo a asustar porque volaban plumas y de verdad, era difícil entender lo que sucedía, lo que decían búhos o cerdos y Alcón me saca del círculo y me lleva agarrándome de la manga a metros del escandaloso congreso.
Vas a morir.
¿Qué, estás loco? ¿De adónde sacaste eso, crees que no podré sobrevivir?
Vas a morir en el río ahora, conmigo.
¿Por qué?
Porque vas a morirte conmigo ahora en el río.
¿Qué?
Anakin.
¿Qué?
Sácate las plumas.
Tengo frío.
De todos modos vas a estar mojado y helado en cosa de minutos.
¿Se imaginan?