Capítulo III



Absolutamente Fabuloso no estaba de un ánimo para nada concreto, de verdad, hasta un poco ridículo y feo se veía, decía cosas infantiles como "soy un cazador muy astuto" o "ese conejo no era tan inteligente como yo". De hecho, de vez en cuando, se pegaba unos pequeños brincos y se acercaba a Alma y jugueteaba torpemente con su pelo, para decirle en el oído "¿cierto que yo soy más fuerte que ese conejo?" (todo esto con un tono demasiado agudo y risueño para el actor). Pero mientras yo miraba al actor y empezaba a sentir algo muy diferente por él, Alma me estaba mirando a mí. Y cuando me di cuenta de que debía llevar un rato haciéndolo y que por lo visto no iba a dejar de hacerlo por otro buen rato... de nuevo, el corazón, a mil, como batería. Y en eso, con uno de sus dedos me pone un mechón de pelo detrás de la oreja. Me da un beso en la oreja que sonó muy fuerte mientras me empujó muy, muy suavemente sobre un almohadón blanco y puso su cara muy, muy cerca de la mía y desde esa distancia sus ojos negros parecían azules. Y me dice: eres guapo, tan chiquitito. Y así, sin más, me da un beso de película en la boca. No lo podré olvidar jamás.

Absolutamente Fabuloso me agarró del brazo con una fuerza parecida a la de Vir. Con ira controlada me bajó de la cama y me puso en el suelo, me apartó de una brazada y se tiró fofa y contundentemente sobre la cama, junto a Alma. La tomó sin ningún cuidado del cuello y la besó. Al cabo de un rato, Alma me llamó: Ven, principito.
Y yo fui a su lado, sin importarme Fabuloso, porque sólo quería estar cerca de esa mujer. Y Alma me acurruca. Fabuloso comienza: "Parece que está de moda, ¿no es así, Alma? Bueno, no te culpo, pero la verdad es que si te gusta tanto este mocoso, deberías adoptarlo. Es una idea genial... ¿no te parece? Así desarrollas tu lado materno."
Alma se puso roja. Su cara estaba contraída y furiosa. Vino entonces una discusión llena de garabatos, insultos y reiteradas faltas de respeto del uno hacia el otro y así, cada vez con más sinergia, la cosa se puso color de hormigas. Alma quería morir y Absolutamente quería matar.