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a mi hermana Antonia | ||||
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Absolutamente Fabuloso tocó la puerta de mi casa como queriendo romperse los
nudillos y gritando Sé que estás acá. Al abrirle la puerta y reconocerlo de
inmediato, le pregunté que si era a mí a quien buscaba. Absolutamente no me
vio ni contestó y entró como una ráfaga de fuego al interior de la casa,
subió por la escalera haciendo de sus pasos marcha de guerra. Estaba
poseído. | ||||