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speedo
Speedo se llama el chico que me quitó a mi chica. Es un skater con cara de
siempre ser cool, con cara de ser inmutable, con cara de ser hombre, pero un
chico, un chico siempre, eternamente. Un tipo rudo en la tierna.
Cuando la Krisana me dijo que la acompañara a hacerle fotos a su Speedo, lo
que ella quería era que escribiera algo de él. Algo acerca de Super Speedo.
Mi carácter es malo. Es terrible. Yo soy un niño terrible, eso es todo.
Al estacionar el Volvo cerca de la iglesia, la Krisana me dijo como al pasar
que me quedara "cuidando el auto". Y a mí eso me ofendió. Traté de no
reaccionar, sólo dije "ah, pero se supone que tenía que mirar a este skater
para poder escribir de él". La dura. Tenía yo razón. Entonces la Krisana
también sabía que era como tratarme como un niño de pecho el dejarme en el
auto esperando. ¿Esperando qué?
Estaba claro como el agua es clara cuando es clara, que a esta rica mina de
29 años le gustaba sobremanera el temple de Speedo. Es irresistible para una
chica así tener a un hombrecito de buen porte andando en su skate con
calcomanías de Amistar. Es improbable, por no decir imposible, que el verlo
saltar en su tabla, no se sintiera excitada. Pero ahora, quién me devuelve a
esa chica?
Ciertamente el tipo se veía bien ante los ojos impacientes de Krisana.
Ciertamente el tipo vestido de Valentino parecía un príncipe y un mendigo
muy interesante. Poco menos que tuvieron que parar el tránsito para sacarle
las fotos. En ese momento, adentro de la iglesia se estaba llevando a cabo
un bautizo a unos gemelos. Pero parecía que eso no era importante, parecía
que las fotos que se sacaban tímidamente los invitados al bautizo y las
fotos a las guaguas eran secundarias y poco menos que Providencia entera se
tenía que disminuir un poco para dejar que Súper Speedo brillara en su
patente modo de agarrar el skate y de poner cara de esto es cosa de todos
los días.
La Krisana me dijo que escribiera algo viseral.
Speedo es un hijo de puta.
Ahí estaba yo sosteniendo un flash o algo mínimo. Alfredo, el fotógrafo, me
dice que él también sabe andar en skate. sabe surfear, pero no es "tan
bueno". Por eso hace fotos. Y yo. qué hacía ahí?
Speedo saltaba cada vez más cerca de mi cara y a mí me entraron ganas de
llorar. Pero no. Intenté reprimir mi odio por este ser humano. Pero no.
Adentro crecía. Por cada salto suyo un insulto fulgurante se instalaba en mi
pensamiento.
Es absolutamente impotente tratar de competir con un chico como Speedo. Las
mujeres que me gustan se rinden ante tipos como él de una manera patética.
Un chico así. No en mi vida ni en mi barrio.
De regreso, en el auto, uf. la conversación entre la que fuera mi chica y
Speedo se ponía color de hormigas. No para ellos. Creo que estaban
asistiendo al nacimiento de flores y melodías rosadas en la cabina del auto.
Creo que por ellos me botaban por la ventana. Así el tipo se iba conversando
a la Krisana, preguntándole por NYC. Por NYC: diciendo cosas como "ah, qué
tal Brooklyn, muchos pungas?".
Me parece que Speedo se quería comer con ropa a la Krisana y lo que me
parece de más mal gusto, es que trataba de disimularlo. ¿Para qué? Qué hueón
más barsa. Qué tipo estridente, qué demonios de enano.
Al intercambiarse las miradas me acordé de cuando ella y yo intercambiamos
miradas cuando nos conocimos. Es miserable el hombre, el ser, esta vida. Que
te arrebaten, que te usen, que te pongan de rodillas. Es miserable ser mujer
y enamorarse en pocos días de otra dispuesta, muy dispuesta para otro
cualquiera, el que siga, el que rime, el que venga. Él.
¿Por qué tenía que terminar así?
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