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VII.
Sé muy bien que Vir murió y sé mejor que eso que fui yo quien lo mató.
Cuando salí de la casa de aquel tipo y corrí y corrí hasta el punto donde
supuestamente Alma habría de recogerme, tenía en la mente una mancha muy
fea. Nadie me recogió.
No he vuelto a saber de Alma.
En un evento para fanáticos fui y encaré a Absolutamente Fabuloso. Estaba
firmando autógrafos y se veía fantástico. Al verme:
-¿Tu nombre?
- Sólo quería decirte que lo que me hicieron hacer tú y Alma ha cambiado mi
vida para siempre. Cargo con una rabia y una culpa demasiado grandes para
mí.
-Escúchame, pequeño. No sé quién eres ni de qué estás hablando. Pero uno
hace con su vida lo que hace ¿entiendes?
Lo miré a los ojos esperando que derritiera ese tono, que se convirtiera en
ese hombre que había monologado en mi casa y me había contado su sueño. El
dibujo insólito de la puerta seguía inscrito en el íris.
fin
gracias por leer
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